viernes, 16 de marzo de 2018

Reanimación cardiopulmonar en adultos

Las causas por las que una persona puede sufrir una parada cardiorespiratoria pueden ser muy variadas, desde un simple atragantamiento hasta un infarto o un traumatismo.

Reanimación cardiopulmonar en adultos

Si en alguna ocasión nos encontramos con una persona en esta situación, lo principal es mantener la calma y actuar rápido y con diligencia, comprobando que realmente no hay latidos ni respiración. Inicialmente deberemos verificar que no reacciona ante pequeños estímulos como un leve pellizco y comprobar que está inconsciente. Si este es el caso, deberemos empezar a realizar la reanimación cardiopulmonar siguiendo el procedimiento que a continuación mencionamos, y si no sabemos que hacer, entonces tendremos que pedir auxilio.

Proceso de reanimación cardiopulmonar


1. Abrir las vías respiratorias moviendo la cabeza hacia atrás (basta sujetar la frente con una mano y elevar el mentón con la otra, ver primera figura) de manera que el aire pueda entrar y salir de los pulmones.

2. En caso de existir evidencias de que la persona pueda sufrir un traumatismo en la columna, entonces no debemos mover la cabeza, simplemente deberemos limitarnos a bajar la mandíbula inferior utilizando ambas manos y con cuidado (ver segunda figura).

3. A continuación comprobaremos si el accidentado empieza a respirar, escuchando el sonido del aire, percibiendo el aliento al acercar la cara y observando como el pecho sube y baja.

4. Si la persona sigue sin respirar es el momento de llamar al teléfono de urgencias 112, donde indicaremos que nos encontramos ante una persona adulta inconsciente que no respira y contestaremos las preguntas que nos hagan.

5. Desde el 112 nos deberán ayudar con el proceso de reanimación. El primer paso es arrodillarse junto a la víctima, comprobando que podemos mantener los brazos rectos al apoyar las manos sobre el pecho de la misma.

6. A continuación colocaremos el talón de la mano derecha (o izquierda si somos zurdos) sobre la zona del pecho indicada en el tercer dibujo. La otra mano la colocaremos sobre la ya situada sobre el pecho entrelazando los dedos doblándolos ligeramente.

7. Realizaremos treinta compresiones seguidas dejando caer nuestro peso sobre el pecho de la persona accidentada. No debe sorprendernos que el pecho se hunda entre cuatro o cinco centímetros. Esta acción iniciará el bombeo de sangre.

8. Posteriormente comprobaremos que en la boca de la víctima no hay ningún objeto que pueda introducirse en las vías respiratorias como comida o un caramelo. De haberlo deberemos extraerlo.

9. El siguiente paso será tapar la nariz de la víctima pinzándola con los dedos de una mano, colocar nuestros labios alrededor de su boca, levantar el mentón con la otra mano y realizar dos insuflaciones de forma seguida.

10. Deberemos seguir realizando las treinta compresiones torácicas y las dos insuflaciones parando aproximadamente cada dos minutos para comprobar si la víctima reacciona. Hasta que no haya reacción, deberemos seguir con el proceso hasta que llegue ayuda profesional.

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